Caminaba con la cabeza alta y los ojos perdidos en la línea que separa el mundo plausible del un poco menos finito. Sus pies no se inmutaron al hundirse en uno de los charcos. Continuó caminando en la paralela a la alambrada. La distancia que la separaba de la libertad eran poco más de 5 metros. Pero quizás fuera demasiado para su pequeño...
1 comentario:
Caminaba con la cabeza alta y los ojos perdidos en la línea que separa el mundo plausible del un poco menos finito. Sus pies no se inmutaron al hundirse en uno de los charcos. Continuó caminando en la paralela a la alambrada. La distancia que la separaba de la libertad eran poco más de 5 metros. Pero quizás fuera demasiado para su pequeño...
Publicar un comentario