12 junio 2007

GRANDES CONSTRUCTORES - Capítulo 1

Hola amigos. Bienvenidos a cine de BARRO...

4 comentarios:

Cris dijo...

Día 1. Viernes 7 de junio de 20007. Manuel, un hombre aguerrido por cientos de excavaciones en sus 40 años de existencia se dispone a prestar sus servivios -remunerados por horas- junto con su excavadora. Félixon, 26 años y natural de Burgos, se ofrece para pilotar un dúmper -alquilado por días- y ayudar a nuestro "Manuel" a sacar la tierra que éste extraiga.
¡Qué mala pata! El dúmper no cabe por el garaje. Hay que infringir la ley desmontando su techo de acero y su piloto naranja que luce y da vueltas.
En una hora ya está el dumper listo. La excavadora entra por el garaje seguida del dúmper ya descapotado. Ambos continúan por el lateral de la casa hasta el jardín trasero donde Cristen ha delimitado la zona a excavar. Manuel despliega sus dotes. Hunde el accesorio en la tierra, lo saca repleto y lo vierte en el dumper del paciente Félixon. Después de varias repeticiones, el vehículo está lleno y Félixon se dispone a sacarlo de la parcela para verterlo en un contenedor colocado en la calle. Está teniendo dificultades. ¡Por Dios! ¡Trata de arrancarlo! Por más que comprueba que no está en 5ª, el dúmper se sigue calando. Manuel, ajeno a los sudores del novel conductor, sigue acumulando tierra para la siguiente carga. Cristen avisa a Manuel y es entonces cuando ambos comprueban que Félixon está tratando de hacer andar un vehículo cuyas 2 ruedas derechas están hundidas hasta el eje en el barro de lo que antes era un jardín. Tratan, en vano, de colocar maderas y pesados ladrillos de hormigón para que el dúmper ascienda por ellos. El barro se come los ladrillos ante la atónita mirada de los presentes. Es entonces cuando surge una idea: Félix se sienta al volante mientras la enorme pala excavadora de Manuel trata de enganchar y elevar el dúmper a un palmo de la cara de Félixon. Cristen se va de la parcela llorando.
Después de media hora, el dúmper ha conseguido salir dejando enormes agujeros de barro en la zona del muro. Continúa su camino hacia la salida y ¡oh cruel destino! apenas avanza un metro se vuelve a encallar, pero esta vez pegado a la casa. Las maniobras de Félixon por sacarlo de allí no hacen sino acercarlo más a la pared de Piedras Areniscas del Pinar con Denominación de Origen. Está a apenas dos centímetros de ésta, y deciden interponer - por seguridad - una madera. Tras un par de maniobras más comprueban que, a pesar de la madera, la piedra se ha rayado. No pueden continuar porque romperían la pared de Piedras Areniscas del Pinar, y esta catástrofe económica sería determinante para abortar la obra. Manuel sólo cesa de repetir improperios para recordar que en su vida ha visto nada semejante. Tratan de pensar en cómo ayudarse de la excavadora para sacar el dúmper. Es entonces cuando Cristen estalla y grita cuál paciente del padre Fortea: se resignaría a parar la obra con tal de que nadie muriera por el ataque una pala excavadora.
La idea que ahora surge es empujar el dúmper por detrás con la excavadora mientras el coche de Cristen tira del dúmper hacia el garaje. El coche no debe bajar al jardín, porque se hundiría, así que piensan en dos cinchas largas para atarlo. La mandan a pedir una a Alberto, el vecino, y para poder pensar con claridad, porque una mujer gritando al lado no ayuda a concentrarse. El coche de Cristen no tiene bola para enganchar, así que Manuel tiene que "poner" su furgoneta. Empieza el espectáculo: Manuel empuja con su pala. Félix se sienta al volante de la furgoneta, pisa el acelerador, y no consigue mover el dúmper. Un fuerte olor a quemado y polvo negro invaden el ambiente. Félixon ha quemado los neumáticos de la furgoneta. Deciden que Félixon sería más útil al volante del dúmper y Alberto podría ayudar en la furgoneta. Finalmente el dúmper sale. Cristen mira su reloj. En sus pupilas aparece un simbolito de dólar como en los dibujos animados. Han pasado dos horas y no se ha podido hacer apenas nada.
Dada la inevitable sucesión de acontecimientos, hay cambio de planes: el dúmper no participará y la excavadora no entrará al jardín trasero hasta que el lateral no esté completamente hormigonado.

Día 2. Sábado 7 de junio de 20007. Crispis y Kiko, como caídos del cielo, han venido a ayudar. Manuel quiere excavar lo único que puede hacer: el camino de delante. Después de adentrarse el bonito jardín delantero con su ruda excavadora, comprueba que, aunque no tanto como el lateral, también está muy blando y se está poniendo mal para salir. Para ese entonces, el aspecto que presenta el jardín es de desastre natural. Recula hacia el garaje y se limita a alcanzar lo que buenamente puede desde allí. El paso siguiente será -nos advierte- rastrillar la tierra a mano para uniformizarla. Crispis va poniendo cestas de Cofares debajo de la pala. Kiko y Félixon las cargan y las vierten en el dúmper de la entrada y Cristen distribuye la tierra hacia el fondo. De repente, oye voces y gira su mirada hacia la excavadora. Un cable verde y amarillo sin principio ni fin pende de la pala. Tiran de él y compruban que no se ha roto. Está "simplemente" desenganchado. Tras accionar portero automático, timbre, luces y electrodomésticos concluyen que se trata de la "toma tierra". Ya es tarde y Manuel se despide. Kiko se pregunta dónde estaría enganchado el cable. Se ha hecho de noche, pero gracias a que el padre de Crispis es electricista y ella también entiende, consiguen volver a clavarlo mientras Cristen va preparando a ciegas la cena en una cocina sin luz ni electrodomésticos operativos.
El lateral está - si cabe - más lleno de agua que el día anterior. Si ves la guarrarida de caes de espaldas. Manuel dice que se filtra agua del jardín de los vecinos porque están más altos. Félixon habla con un hombrecillo que lleva 30 años viviendo en el pueblo. Dice que, donde ahora está la urbanización, antes había un arroyo. Hay que poner un tubo drenante. La obra se va a alargar más de lo previsto.
Ha llegado el momento de hacer examen de conciencia:
Para cavar el jardín de atrás hay que hormigonar el jardín lateral; para hormigonar el jardín lateral hay que poner un tubo drenante; para poner un tubo drenante hay que esperar a que el agua se seque o se filtre. El domingo hubo tormenta. Ahora todo está cubierto por tres dedos de agua. No se puede pasar ni a pie.
Continuará...

Diego dijo...

¡¡Dios!!

¡¡Es el mejor guión de película de aventuras desde Esta casa es una ruina!!
¡Ánimo! Miradlo por el lado bueno, si algún día os dedicáis a esto, ¿encontraréis algún caso más difícil? Y lo que es mejor, ya tendréis compradas todas las herramientas...

(Ahora me da por imaginarme al niño César Pérez, de la playa de Benidorm, tirándose en bomba al flamante spa nuevo, haciendo resquebrajar el spa, el hormigón, el drenante, y convirtiendo todo el jardín en un enorme spa como el del Gran Hermano inglés... Me tenéis que perdonar, no controlo mi imaginación...)

Cris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
dora dijo...

Coincido con Diego, es el mejor guión de película que he leído... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Me gusta la foto del gondolieri en Villariezo.
¡Todo se puede joder por tu culpa!!!!
Chicos, ánimo que cuando lo tengáis terminado habrá merecido la pena.