Hola Marta. En el comentario encontrarás contestación a tu reto. Para reconducir este blogg por el camino correcto te propongo que saques la inpiración para tu próximo micro-relato de la siguiente foto. Un beso
Tenía el aspecto de un tipo indefectiblemente rudo. Cualquier persona que no conociera su historia podría pensar que ésa era la disculpa de su apodo. Y bien era cierto que si para cada uno de nosotros hubiera uno y sólo un nombre apropiado, "Lapiedra" podría presumir de cargar en esta vida con el suyo. La razón nada tenía que ver, pero el convencionalismo era -simplemente- creíble. Le ahorraba preguntas, y eso bastaba. Nadie tenía por qué saber de aquél incidente que tiempo atrás habría asfaltado para él un único destino. Aún le quedaban seis años para la jubilación y tres para amortizar los plazos de la clínica dentista que le acompañaban desde su juventud. Había dejado de preguntarse hacía tiempo por qué por qué lanzó aquella bola de nieve, pero nunca dejaría de estremecerse con el recuerdo.
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Tenía el aspecto de un tipo indefectiblemente rudo. Cualquier persona que no conociera su historia podría pensar que ésa era la disculpa de su apodo. Y bien era cierto que si para cada uno de nosotros hubiera uno y sólo un nombre apropiado, "Lapiedra" podría presumir de cargar en esta vida con el suyo. La razón nada tenía que ver, pero el convencionalismo era -simplemente- creíble. Le ahorraba preguntas, y eso bastaba. Nadie tenía por qué saber de aquél incidente que tiempo atrás habría asfaltado para él un único destino. Aún le quedaban seis años para la jubilación y tres para amortizar los plazos de la clínica dentista que le acompañaban desde su juventud. Había dejado de preguntarse hacía tiempo por qué por qué lanzó aquella bola de nieve, pero nunca dejaría de estremecerse con el recuerdo.
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