¡Hola Diego! En el comentario contesto a tu reto "Mueble". No me he podido quedar indiferente respecto al mensaje que hay para Cesi en el blogg y te propongo el siguiente reto: "ella recibe un e-mail de Cesitar con la siguiente foto". Suerte Cris
La puerta estaba cerrada sin llave, pero alguien debió forzarla hace tiempo, quizá porque el marco nunca estuvo hecho a la medida adecuada y con los años y la humedad del clima empeoró. Bastó un golpe seco de hombro en el lado de la cerradura para que cediera del todo y abriera paso a lo que un día fue un gallinero, más tarde almacén y después refugio de gatos. Pero ahora ya ni siquiera se refugiaban allí porque - entrado el invierno - las ventanas sin cristales filtraban todo el frío del exterior. Entró con paso cauteloso y a la vez firme: no había olvidado la ubicación exacta. Su paso golpeó un cuenco de hojalata que rodó y chocó contra la pata de un armario bajo. Era él: bajo el polvo se adivinaba su silueta robusta y noble. Pasó la mano por encima y notó la superficie inconfundiblemente horadada. La mano se frenó en seco y una lágrima humedeció la telaraña...
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La puerta estaba cerrada sin llave, pero alguien debió forzarla hace tiempo, quizá porque el marco nunca estuvo hecho a la medida adecuada y con los años y la humedad del clima empeoró. Bastó un golpe seco de hombro en el lado de la cerradura para que cediera del todo y abriera paso a lo que un día fue un gallinero, más tarde almacén y después refugio de gatos. Pero ahora ya ni siquiera se refugiaban allí porque - entrado el invierno - las ventanas sin cristales filtraban todo el frío del exterior.
Entró con paso cauteloso y a la vez firme: no había olvidado la ubicación exacta. Su paso golpeó un cuenco de hojalata que rodó y chocó contra la pata de un armario bajo. Era él: bajo el polvo se adivinaba su silueta robusta y noble. Pasó la mano por encima y notó la superficie inconfundiblemente horadada. La mano se frenó en seco y una lágrima humedeció la telaraña...
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